¿ e l i k ?

"En 1870 Rimbaud primero usó el término voyant (vidente) para identificar a la nueva especie de poetas que tenían que ser "absolutamente modernos": uno tiene que, creo, convertirse en un vidente, hacerse uno mismo un vidente, o como Rasmussen escribió de los esquimales-iglulik: el joven, cuando aspira a chamán, debe usar siempre la siguiente fórmula -takujumaquama: vine a ti porque deseo ver- y los esquimales-cobre llamaron al chamán-cantante elik, es decir, uno que tiene ojos"(Jerome Rothenberg, La poética del chamanismo)

"elik 1. participio de eua, esconder; cosa escondida. 2. sirve también de adverbio; a escondidas, en secreto. (Pokom Maya and their Colonial Dictionaries)"

Yo nada sabía de esto cuando en el año 2003 le tomé prestado este nombre a una mujer de una novela de Cees Notteboom, El día de todas las almas, le añadí el apellido Navarro y empecé a firmar así mis creaciones.

e l i k  abraza y conjura desde entonces mi poética que, con espíritu bricoleur y autodidacta, se imbrica con el arte  y se transparenta en las estancias de esta maqueta de casa del alma.

*


Durante mucho tiempo tuve un sueño que se repetía de cuando en cuando: me encontraba en una casa que reconocía como la mía, pero una de las habitaciones estaba cerrada y yo no me atrevía a entrar. La sensación siempre era la misma y muy vívida: curiosidad, mezclada con mucho miedo, por lo que podía haber dentro. Ganaba el miedo, la habitación se quedaba cerrada y yo seguía habitando el resto de la casa, pero con gran inquietud.

Una noche del verano de 2014, cuando estaba a punto de abandonar mi trabajo de oficina y también de terminar la escuela inicial de arteterapia de Metáfora, en Barcelona, volví a tener el sueño, pero esa vez me atreví a abrir la puerta de la habitación. Lo primero que me sorprendió fueron sus dimensiones, era casi tan amplia como el resto de la casa. Lo segundo, que se trataba de un taller. Un taller de arte, con todos sus materiales bien dispuestos. Y yo no dejaba de repetir para mis adentros por qué demonios no había entrado antes, cómo era posible que ese espacio hubiera estado ahí escondido desde siempre, y sin usarse.

Dos años después, a la edad en que muchas personas tienen más que encaminada (o aburrida) su carrera profesional, yo termino el Master Integrativo en Arteterapia de GREFART y la Universidad de Girona, con más de 300 horas de prácticas repartidas entre sesiones grupales en el Centro Diurno de la Asociación Parkinson Madrid y el Centro de Acogida de Getafe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, y sesiones individuales en el Centro de Día "Las Letras" de la Fundación San Martín de Porres con personas con enfermedad mental.

Ahora me dispongo a seguir acompañando a otros a entrar, a su tiempo, en esa habitación desconocida, un lugar en el que encontrar, sin atajos, por vía del cuerpo, la respiración, la imaginación, la creación, el hacer nada, los materiales, las imágenes, los vínculos, el silencio, el movimiento, las pausas, los gestos, los detalles y en definitiva, la poesía, caminos que nos acerquen a casa, a sentirnos vivos y en paz.

Si esto ha despertado tu interés, te invito a visitar el Valle de Hacer Alma.