V a l l e d e H a c e r A l m a



Si conoces el trabajo del pensador y psicólogo James Hillman, quizás te suene la expresión hacer alma (soul making). Él la toma del poeta John Keats, que en una carta se refiere al mundo como el valle de hacer alma. Me resulta muy evocadora y más allá de las connotaciones que tiene para ellos, en mi caso es sólo la rúbrica que he elegido para mi investigación y mi acompañamiento terapéutico basado en la dinámica y el equilibrio contemplar (yin) – crear (yang).

Pongo entre paréntesis esos principios del taoísmo porque, al ser una filosofía y una estética que toma por modelo de belleza y de sabiduría a la naturaleza y sus ciclos, resuena especialmente conmigo, pero al margen de retóricas, lo importante es cómo los experimentas tú en los talleres grupales y sesiones individuales que propongo y cómo contribuyen a tu bienestar.


¿Qué te vas a encontrar?

Propuestas relacionadas, por un lado, con materiales y lenguajes artísticos (no sólo plásticos o visuales, también escritos y de expresión corporal), y por otro, con yoga meditación, prácticas con las que estoy comprometida desde hace años.


  Todo ello en un marco arteterapéutico.  ¿A qué me refiero?

En primer lugar, a un espacio inspirador y seguro, de confianza y experimentación, donde contactar con las capacidades creadoras y singulares que todos poseemos, por encima (o por debajo) de nuestras mayores o menores aptitudes artísticas, capacidades y discapacidades, enfermedades, síntomas, edad, origen, nivel cultural o económico, etc.

En segundo lugar, a un determinado enfoque en el que se promueve y se sostiene la exploración de las emociones y en el que se busca, no el aprendizaje de una habilidad técnica o un determinado resultado estético, sino que quede alguna huella de lo propio, de la vida, en lo que se hace, y al revés, que algo de la experiencia creativa, estética y contemplativa cale en el vivir.

¿Para qué?
Para, acompañados y sostenidos por mí, poder observar el proceso creativo y las creaciones, sus resonancias con el proceso vital, profundizar en ellas, transformarlas, darles un recorrido.

Para que se vayan abriendo espacios internos significativos donde poder habitarnos de otro modo, donde no quedar supeditados a nuestro discurso y nuestro sufrimiento, del tipo que sea, donde tener otras perspectivas, más frescas, de nosotros mismos, nuestra historia y la realidad, y desde donde trazar vías de encuentro y relación con los otros y con lo que para ti sea la espiritualidad, el arte y la belleza.
 
Este tipo de práctica y de acompañamiento terapéutico te interesan si quieres conectar con tu creatividad y tu intuición, a la vez que profundizas en tu estado físico, mental y emocional, con aceptación y respeto hacia ti mismo y tu momento presente y apertura hacia una transformación gradual que te haga sentir mejor en esas tres esferas.

Estoy convencida de que un trabajo a la vez delicado y profundo con el cuerpo físico, las emociones, la atención plena, el arte y la imaginación, contribuye a nuestro bienestar y nuestra vitalidad, a nuestro sentido de pertenencia al mundo, honrando nuestra singularidad, y a que seamos más sensibles, conscientes, considerados y comprometidos con nosotros mismos, los demás y la naturaleza.

Aquí encontrarás información sobre un taller, La Escucha, realizado en Madrid y con la colaboración de Carolina Drake, profesora de yoga.